Las várices en la matriz o várices pélvicas conforman el Síndrome de Congestión Pélvica que pertenece al grupo de padecimientos que se conoce como Dolor Pélvico Crónico, una vez se hayan descartado otras causas; se considera que al menos 30% de las mujeres entre los 20-45 años lo ha padecido.
Las mujeres más propensas están entre las edades de 20-45 años y con múltiples embarazos (tres o más).
La causa del síndrome no es clara aún, dice el ginecólogo y obstetra Juan Carlos Vega Malek, pero lo que se conoce es que se desarrolla durante el embarazo y continúa su progreso en tamaño durante este.
Más que peligroso, el doctor Vega explica que es el daño que este síndrome produce a la salud, principalmente el dolor pélvico sordo e insidioso, el cual no es cíclico, es decir que da en cualquier momento del ciclo menstrual (mes), y que se exacerba previo al inicio de la menstruación, hacia el final del día, periodos prolongados de pie, durante o justo después de terminar la relación sexual, o hacia el final del embarazo.
“Este dolor en ocasiones puede llegar a ser muy severo y llegar a producir trastornos en las relaciones personales y sociales e incluso depresión”, comenta el ginecólogo.
Otros síntomas relacionados
- Dolor o molestias vaginales.
- Venas varicosas en extremidades inferiores.
- Sangrado menstrual anormal.
- Dolor a la palpación del abdomen bajo.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Menstruaciones dolorosas.
- Lumbalgias.
- Flujos vaginales.
- Malestar general.
- Ánimo depresivo.
El desarrollo de las várices está condicionado por causas fisiológicas (aumento de peso exagerado en el embarazo), causas hormonales y elevadas concentraciones de estrógeno durante el embarazo que debilitan las paredes de las venas. Esta es quizás la causa del porqué los varones no desarrollan várices pélvicas. También se presentan las causas anatómicas, con alteraciones en la conformación de los vasos sanguíneos que pueden predisponer la formación de las várices y, asociado al embarazo, empeoran la condición.
Consultado sobre si las mujeres pueden embarazarse con esa condición, Vega asegura que no hay reportes en la literatura que esta condición per se sea causa de infertilidad. Después del parto, la recomendación está orientada a estimular a la paciente a regresar a su peso previo al embarazo o, mejor aún, regresar a un peso ideal.
Evitar las várices es difícil, menciona Vega, ya que el embarazo por sí mismo, al aumentar el peso y la ganancia de líquido, produce este padecimiento.
¿Cómo se detectan estas várices?
El diagnóstico se hace principalmente por ultrasonido, también se puede realizar venograma pélvico, tomografía pélvica y por excelencia el estándar de oro para el diagnóstico, la resonancia magnética.
Tipos de tratamiento
- El tratamiento va dirigido a los síntomas, es complejo y muchas veces no es exitoso. Por lo tanto, la paciente no queda satisfecha, y por la diversidad de los síntomas no hay protocolo definido de tratamiento.
- Si hay dolor pélvico intenso se debe utilizar analgésicos.
- El uso de antidepresivos también suele manejar muy bien el dolor la ansiedad y la depresión que causan este padecimiento.
- Terapias alternativas y terapia física.
- Electroestimulación de nervios transcutáneos.
- Apoyo psicológico
- Inyecciones en puntos gatillos.
- Bloqueo de nervios espinales y epidurales.
- Acupuntura.
- Tratamiento quirúrgico: no se recomienda, malos resultados.
- Embolización: consiste en inyectar los vasos varicosos para que no les llegue más sangre y con el tiempo se disminuyan las várices. Este procedimiento se realiza con radiología intervencionista, puede producir dolor, náuseas e inclusive fiebre en los primeros días. Es necesario hospitalización de un día después del tratamiento.











