El Sol puede inducir la aparición de ciertos lunares en la niñez y adolescencia. Los rayos ultravioleta causan daño en el ADN de la piel y en algunos casos son responsables de la transformación de lunares a cáncer de piel. También existen los lunares de nacimientos, pero ambos casos pueden ubicarse en lugares que no deseamos, especialmente en el rostro.
Existen dos razones principales para remover un lunar: Un lunar que presente características de ser maligno, como los asimétricos (una mitad es distinta a la otra mitad), de bordes desiguales, tonalidades oscuras y mayores a medio centímetro. Y por razones estéticas, si al paciente no le gusta su lunar. En algunos casos el especialista determinará si deberá ser removido, dice el dermatólogo Juan Erasmo González.
El especialista nos explica que para elegir el mejor método hay que conocer el tipo de lunar a tratar; si es benigno o maligno, la profundidad que tenga en la piel, y la localización del mismo (rostro, cuello, tronco o extremidades).
Para minimizar la cicatriz quirúrgica se debe tomar en cuenta varios factores que afecten la misma, entre ellos: la edad del paciente, medicamentos que toma, tipo de piel, localización del lunar, líneas de menor tensión de la piel.
¿Cuánto dura este proceso?
Depende del método de remoción a utilizar. Cuando el lunar es superficial puede rasurarse, sin necesidad de tomar puntos. Este método dura pocos minutos.
En ciertos casos debe removerse el lunar con mayor profundidad en la piel y luego se sutura.
La duración del procedimiento depende del tamaño del lunar y su localización, por lo general, toma menos de una hora.
Se realiza con anestesia local y es ambulatorio.
Cuidados que debes tomar en cuenta
Acudir al especialista para una revisión completa de todos los lunares y manchas para determinar si alguno es peligroso.
Debemos usar cremas para la cara con protección ultravioleta de amplio espectro.
El lunar removido se envía a patología para su análisis, para confirmar si es benigno o maligno y para saber si los márgenes están libres (resección completa).
Es recomendable una revisión anual de toda la piel por un dermatólogo, si existen factores de riesgo (ejemplo: antecedentes personales o familiares de lesiones precancerosas o cáncer cutáneo) esta revisión será 2 ó 3 veces al año. De esta manera se puede detectar un lunar sospechoso en etapas iniciales cuando casi siempre es curable mediante cirugía.











